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Los 101 de Ronda por el cáncer infantil

Me uno al equipo de Hijos de la Resistencia. Quiero transformar mi esfuerzo con mi prueba deportiva en este 2021 en horas de investigación del cáncer infantil. ¿Me ayudas a conseguir? ¡DONA AQUÍ!
Último día del Reto: 31/12/2021

Recaudado

355,00 €

Objetivo

1.000,00 €
Donaciones
7
30 retos deportivos que se convertirán en horas de investigación del cáncer infantil junto a El Sueño de Vicky

Mi nombre es Elena Marticorena, tengo 31 años y nací y crecí en Madrid.

Hace nueve años mi cuerpo somatizó la escalada de tensión y ansiedad que venía sufriendo en los últimos tiempos, y me generó una sensación de ahogo que me hizo perder 8 kg en apenas dos meses.  Cuanto más nerviosa me ponía más crecía la sensación de un cuerpo extraño en mi garganta. Ni los tranquilizantes ni el apoyo de mi familia fueron suficientes para salir de la situación. 

Y entonces, recordé, que cuando hacía el famoso test de Cooper en el instituto (correr 12 minutos dando vueltas sin parar alrededor del patio) finalizaba con la misma sensación de ahogo y dolor en el pecho. Sin embargo, pasados quince minutos, esta sensación desaparecía y todo volvía a la normalidad. Y pensé, que sí era capaz de volver a correr ese tiempo y superar el malestar del momento, me vería capaz de recuperar mi estado de salud y las riendas de mi vida.

Me apunté a un gimnasio, me subí por primera vez a una cinta y corrí los 12 minutos…o quizá fuera más, pero logré vencer el miedo y la ansiedad. Correr me salvó y desde entonces no he dejado de practicar este deporte.

Cuando me vi capacitada empecé a correr en la calle, primero 1, 2, 3 y hasta 7 km. Y tres años más tarde me apuntaba a mi primera carrera: un 5k en mi municipio. Entré en meta la segunda de mi categoría y la cuarta mujer, se me escapó la medalla por muy poco. Ese mismo invierno corrí mi primera San Silvestre Vallecana, mis primeros 10 km.

Poco a poco comencé a participar en carreras populares de 5 y 10 km. Mi objetivo era superarme día a día, bajar los ritmos y disfrutar con lo que hacía. En 2018 me planteé hacer mi primera media maratón y, ¡vaya si la hice!, con un tiempo total de 1 hora y 55 minutos, la Movistar Media Maratón de Madrid fue mi primer gran reto alcanzado en asfalto.

Un año después, convencida para enfrentarme a mi primera Maratón, mi padre sufre un derrame cerebral. Aquello lo paraliza todo, pues debido a la enfermedad que sufría, la enfermedad de Steinert (una enfermedad rara, distrofia miotónica de Tipo 1), mi padre acaba falleciendo en abril de 2019. Ese mismo mes se celebraba la Maratón de Madrid, y a pesar del duelo, del dolor y de la falta de preparación, me decido a participar. Me había pasado los tres meses de ingreso hospitalario diciéndole que tenía que mejorarse para verme entrar en meta. No podía dejar de intentarlo. Y lo logré, gracias a que en el kilómetro 35, cuando sin apenas fuerzas, y pensando seriamente en retirarme (algo que nunca me había planteado antes), se cruzó en un avituallamiento mi amigo Paco.

Francisco Arrocha─ Paco─, malagueño de 48 años, me ayudó a terminar los últimos 7 kilómetros con una sonrisa y muchas historias. “Hacer más o menos tiempo en una carrera no es importante, lo importante son las amistades que haces en ella” me dijo cuando llegábamos al final del recorrido. La amistad, a pesar de la distancia, se afianzó y me convenció para, preparándome adecuadamente, ir juntos a la Maratón de Valencia a bajar de las 4 horas. Y lo hicimos, un logro que conseguimos en equipo, tirando el uno del otro. 

Cuanto más fuerte me volvía, y más me sanaba correr, más ganas tenía de enfrentarme a nuevos retos. Y entonces, el mismo día de Nochevieja, camino de la San Silvestre de 2019, me enteré de que Paco se había marchado. De repente, así sin avisar. Dos golpes en un mismo año, demasiado para asimilar.

Y como no podía ser de otra forma, cumplí con el último objetivo que estábamos trabajando cuando ocurrió, la Maratón de Sevilla. Reto al que me enfrenté sola de principio a fin. Y es que como él me decía “en Sevilla vas a cumplir la mayoría de edad en las maratones y ya volarás sola”. Y lo hice, volé sola…

2020 ha sido un año muy duro para todos, pero ha quedado lejos de ser el peor para mí. Y algo que rondaba en mi cabeza, hacer los famosos 101 de Ronda ─ prueba de la que tanto me hablaba Paco, y que ya me mencionó cuando nos conocimos en Madrid ─ empezaba a resultar complicado de hacer.

Por eso, y gracias al Sueño de Vicky con Hijos de la Resistencia, quiero aportar mi granito de arena, participando en uno de los 30 retos deportivos lanzados a tal efecto. Realizaré los 101 km de Ronda- Homenaje a La Legión, pero con un particular homenaje a Paco, a mi padre, y a todos los niños y niñas que sufren cáncer. 

Aportemos toda la ayuda necesaria para seguir investigando y que, a través de El Sueño de Vicky, consigamos vencer la batalla al cáncer infantil.

¡Por todos los niños y niñas que sufren cáncer!, ¡Y por ti Vicky, para que nos guíes y nos ilumines en nuestros retos, esto va por todos vosotros!

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