Un laboratorio para Mar
Un laboratorio para Mar
Por: Rocio.aguirre.1989_19682
Causa que apoya: Regala un laboratorio para Kokuselei, Turkana, Kenia
ONG beneficiaria: Fundación Emalaikat
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Este año, el mejor regalo no cabe en una caja
Mar cumple 60 años.
Queremos regalarle, solidaridad, cariño, esperanza y UN LABORATORIO!
Mar cumple años.
Quienes la conocemos sabemos que hay regalos que le harían ilusión, pero también sabemos que hay algo que le emociona mucho más: que su cumpleaños sirva para mejorar la vida de otras personas.
Por eso, este año queremos celebrar sus 60 regalándole algo único.
En lugar de comprar un regalo material, reuniremos entre todos una contribución para mejorar el Dispensario San Damián de Molokai, en Kokuselei (Turkana, norte de Kenia).
Cada aportación —grande o pequeña— formará parte del regalo de María. Y juntas se convertirán en una nueva zona de consultas, un pequeño laboratorio y un ecógrafo portátil para miles de personas que hoy tienen un acceso muy limitado a la atención sanitaria.
Porque cumplir 60 también puede significar regalar esperanza.
Un pequeño cambio que puede marcar miles de vidas
Hay lugares donde una simple consulta médica puede empezar después de caminar durante horas bajo el sol. Lugares donde una prueba de malaria, una ecografía durante el embarazo o un historial médico bien organizado no son algo cotidiano, sino una oportunidad para cuidar mejor de cada persona.
Ese lugar existe y se llama Kokuselei, en el norte de Turkana (Kenia).
Desde hace más de 38 años, la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol, a través de la Fundación Emalaikat, acompaña a las comunidades de esta región con una idea muy sencilla: estar presentes donde más se necesita. El Dispensario San Damián de Molokai es hoy mucho más que un centro de salud. Es un lugar donde nacen niños, donde se atienden emergencias, donde llegan familias enteras buscando ayuda y donde cada año miles de personas encuentran una puerta abierta cuando no tienen otra alternativa.
Ahora queremos dar el siguiente paso.
Con una mejora relativamente sencilla podemos transformar la forma en que se atiende a los pacientes: crear una recepción que organice la atención desde el primer momento, disponer de un pequeño laboratorio para realizar pruebas básicas en el propio dispensario e incorporar un ecógrafo portátil que permita detectar a tiempo complicaciones, especialmente durante el embarazo.
No se trata de construir un gran hospital. Se trata de hacer que un centro que ya salva vidas pueda hacerlo todavía mejor.
Cada mejora supondrá menos incertidumbre para una madre embarazada, un diagnóstico más rápido para un niño con fiebre y una atención más digna para miles de personas que confían cada día en el dispensario de Kokuselei.
Porque, a veces, los cambios más pequeños son los que llegan más lejos.
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